Sobre la asociación

EriSOS es una asociación sin ánimo de lucro fundada en el año 2010 dedicada al estudio y conservación de los erizos autóctonos españoles.

Nació del amor y la curiosidad por estos animales y hoy es un espacio donde cualquier persona que se cruce o interese por los erizos puede encontrar información clara, orientación responsable y recursos para ayudarles.

Un poquito de historia

Tenía 16 años cuando vi un erizo por primera vez. No tenía ni idea que vivían en nuestros campos y fruto de mi curiosidad e interés por saber más sobre ellos acabé en el mundo de las mascotas exóticas. No es que me enorgullezca… pero ese fue el vínculo que supe tener en aquel momento.

Durante los años siguientes creé y administré el mayor portal de habla hispana sobre erizos domésticos y, poco a poco, empecé a cambiar mi mirada. Algunas personas entraban en la comunidad explicando que habían encontrado un erizo en el campo y se lo habían llevado a casa como mascota. –¡Eso estaba prohibido! ¿Cómo se les ocurre? Solo se podía tener en cautividad a los que eran domésticos, nacidos en cautividad…

Pero el discurso me parecía menos coherente cada vez. ¿Cuál era la diferencia? Seguían siendo jaulas y vidas robadas por capricho, por un amor mal entendido, más egoísta que hacia los animales.

Así, en 2010, nació EriSOS. El objetivo inicial era empezar a crear conciencia sobre la conservación de los erizos en nuestro país, pues durante ese tiempo había descubierto que eran unos grandes desconocidos (ni yo misma sabía que existían hasta poco antes…) y quería tener una forma jurídica más sólida para poder hacer grandes cosas, una especie de fachada que diera más fuerza y credibilidad a aquella adolescente motivada, enamorada y dispuesta a hacer cualquier cosa por ayudar a los erizos.

Durante un par de años combiné el rol de protectora, para los erizos domésticos que eran abandonados a los que buscaba un nuevo hogar, con la conservación de los erizos autóctonos, para lo que hacia diversas actividades de concienciación y asesoramiento.

Hasta que en 2012 llegó la prohibición: los erizos africanos se catalogaron como especie exótica invasora y ya no se podían tener legalmente en cautividad en España.

Reconozco que me enfadé. Me parecía un despropósito. Ya no el qué, sino también las formas. Las barbaridades que tuve que ver, oír e intentar arreglar en aquella época solo las sé yo… igual que lo difícil que fue gestionar la doble moral entre hacer la vista gorda o denunciar a quienes seguían lucrándose con la cría de estos animales, porque si los denunciaba, quienes iban a pagar eran los animales a los que directamente se eutanasiaba…

Hoy, con la perspectiva de los años, me alegro que ya no se puedan tener en cautividad. No por invasores, que eso era bastante absurdo, sino por ética. Encerrar a un animal y condenarle a vivir en una jaula o terrario, personalmente, me parece de un egoísmo extremo. Y lo sé porque yo también lo hice.

Pero en cierto modo, no me arrepiento. Fue mi camino, el que me hizo enamorarme de estos animales y el que me llevó a que a día de hoy esta asociación exista y, con ella, haya podido ayudar a tantos miles de erizos de nuestro país.

Empecé este proyecto por amor a estos animales, aunque no siempre estuvo bien enfocado, pero ese sigue siendo el motor que mueve todo lo que sigo haciendo a día de hoy, desde hace más de 15 años.

El camino y la misión

No te voy a mentir, hubo momentos en que fue abrumador: cientos de casos llegaban cada mes al correo pidiendo ayuda u orientación, y sumado a la burocracia y gestiones propias de la entidad, me era imposible llegar a todo.

Me quemé muchas veces, pero no quería abandonar, así que empecé a crear guías y herramientas, para que toda la información, mi experiencia y recursos estuvieran al alcance de todos los que las necesitaseis de forma fácil y accesible sin depender de mi disponibilidad y orientación constante.

Destacan especialmente la guía de cómo actuar si encuentras un erizo que recibe entre 10.000 y 30.000 visitas cada año (¡alguno incluso las supera!) siendo clave para poder actuar rápidamente y con criterio cuando alguien encuentra un erizo.

También el formulario de avistamientos, que recopila ya más de 1500 citas gracias a las aportaciones de voluntarios que nos ayudan a conocerlos mejor, pues esos datos son una fuente de gran valor para estudios y trabajos de conservación.

Y por supuesto, el proyecto del refugio, mi gran ilusión (¡que no capricho!) pues suple una necesidad real que sería necesario replicar en muchos más lugares. Sin embargo, no está siendo fácil ni rápido, pero seguiré trabajando en ello hasta encontrar la forma de hacerlo viable.

Y durante los próximos años, el proyecto seguirá creciendo con nuevos recursos y contenidos, como proyectos de educación para escuelas, de concienciación y buenas prácticas para personas del mundo rural y agrario y documentación de apoyo para actuar ante la administración en casos de erizos en peligro en entornos urbanos o carreteras.

El objetivo, al final, es que cada erizo de nuestro país tenga la posibilidad de vivir en entornos lo más seguros posibles mediante la concienciación de la población sobre su presencia, hábitos y necesidades; y que quienes encuentren uno en apuros sepan como actuar para ayudarle.

¿Por qué los erizos?

Los erizos son pequeños aliados de los campos, control biológico de plagas, que han habitado nuestro planeta durante milenios con su primitiva, característica y simple defensa: las púas. Pero por desgracia ya de nada les sirven contra la devastadora actividad humana.

Sus poblaciones están en declive, mueren por centenas cada año en las carreteras, otros son victimas de envenenamientos por el uso de pesticidas o maquinaria agrícola y algunos son capturados para llevarlos a casa como mascotas o incluso como piezas de caza.

Pero por suerte, tampoco resultan indiferentes. Su pequeña nariz puntiaguda resulta de lo más simpática y es habitual que, ante un encuentro casual con ellos, despierten curiosidad, cariño y ganas de protegerlos en las personas que los encuentran, incluso cuando intentan intimidarlos con sus soplidos y saltitos inofensivos (eso si, puedes llevarte un buen pinchazo si te acercas demasiado)

Y pese a ser una entidad pequeña y humilde que he gestionado sola durante todos estos años, han sido miles las personas que, de una manera u otra, más puntual o habitual, con pequeños gestos o grandes implicaciones, han hecho posible que tenga impacto y que sean miles los erizos que se han visto beneficiados de que EriSOS exista.

A todos vosotros, los que habéis estado y los que estaréis, GRACIAS.
¡Seguimos!