La hibernación


Introducción

La hibernación es un estado fisiológico utilizado por algunos mamíferos para ahorrar energía durante periodos con temperaturas bajas y escasez de alimento. En nuestro país este periodo acostumbra a comenzar entre octubre y noviembre y finaliza en marzo o abril, dependiendo siempre de los factores medioambientales y la disponibilidad de comida. Durante este tiempo pueden despertar de vez en cuando, salir a comer un poco, y volver de nuevo a hibernar.

En este documento trataremos la hibernación basándonos en datos y estudios sobre el erizo europeo (Erinaceus europaeus), ya que no existen datos fiables sobre la hibernación de los erizos morunos (Atelerix algirus) presentes en la Península y Baleares. Parece ser que si que llevan a cabo un periodo de letargo, que no hibernación, mucho más leve y simplificado que el de sus parientes europeos.


Causas de la hibernación

El principal factor desencadenante de este estado es la temperatura. Cuando la temperatura desciende de 15ºC -aproximadamente, ya que existe cierto grado de variación entre individuos- los erizos comienzan a prepararse para hibernar.

El otro factor desencadenante importante es la falta de alimento. Según un estudio realizado en Nueva Zelanda, un erizo bajo condiciones de temperatura y fotoperiodo invernales comenzó a hibernar tras pasar 48h sin acceso a alimento.


El nido

Ante la bajada de las temperaturas comienzan a construir el nido. En algunos casos los construyen a principios de invierno, pero no los ocupan hasta más tarde, ya que en un primer momento reutilizan otros nidos vacíos. En otras ocasiones si despiertan en plena época de frío, se construyen otro nido y lo ocupan inmediatamente. En cualquier caso, la mayoría utilizan al menos dos nidos durante el periodo de hibernación.

Una buena manera de ayudarles es facilitándoles nidos artificiales para que utilicen durante este periodo, aunque también pueden utilizarlos para dormir durante los días del resto del año o para tener a sus crías.

Pueden ser de madera, plástico u obra, a ser posible con un diseño que impida el acceso a los depredadores y con la cubierta bien impermeabilizada y aislada para evitar que entre el agua o el frio.


Acumulando grasas

Durante las semanas previas a la hibernación consumen tanto alimento cómo es posible para aumentar su reserva de grasas, de las que se “alimentarán” durante el proceso de la hibernación. Se estima que un erizo necesita estar por encima de los 600gr de peso para poder superar este proceso.

En un estudio realizado con dos machos entre finales de octubre y hasta principios de mayo -periodo en el que permanecieron hibernando- habiendo mostrado algunos días de actividad en octubre, noviembre y mayo, se determino que la pérdida de peso fue del 43% y 53% respectivamente, suponiendo una pérdida de 2,7 a 3 gr diarios.

En erizos adultos esto no suele suponer un problema, puesto que fácilmente superan el peso mínimo, pero es un verdadero reto para las crías de camadas tardías.

Cuando la época de cría se alarga por las buenas temperaturas y tiene lugar una segunda camada, que nace a finales de verano, las posibilidades de supervivencia de esos jóvenes dependerán del tiempo que tengan para crecer y alimentarse para acumular reservas suficientes antes de que llegue el invierno.


Duración y periodos de actividad

Cuanto más baja sea la temperatura, más largo será el periodo de hibernación y con menos frecuencia despertará. Según un estudio en el que se mantuvieron distintos erizos a 4’5º y a 10º, se demostró que, mientras los primeros pasaron un 81% del tiempo hibernando, los segundos tan solo un 31%.

Los periodos en los que despiertan y se muestran más o menos activos se dan con más frecuencia y son más largos durante el principio y final del periodo de hibernación que en mitad del proceso. Permanecen despiertos unas horas o incluso un par de días, pero no suelen abandonar el nido.

Las causas de estos momentos de actividad no siempre dependen de factores externos, pero tanto el frío extremo como la subida de temperaturas suelen ser los principales causantes.

El tiempo necesario para despertar, es decir, llevar su metabolismo a unos niveles normales, es incierto.

Algunos autores afirman que necesitan algo más de una hora, otros que al menos 3 o 4 horas, y otros que aproximadamente 12 horas. Sea como sea, lo que si se conoce es el progreso que sigue el metabolismo para volver a la normalidad: en primer lugar aumenta la frecuencia respiratoria, seguida de la frecuencia cardiaca y finalmente la temperatura corporal.

Según se ha observado, hasta que la temperatura corporal se eleva por encima de los 20ºC los erizos permanecen inmóviles y con los ojos cerrados. A partir de ese momento, abren los ojos y comienzan a tiritar para ayudar a aumentar la temperatura. Al llegar a unos 30ºC – prácticamente la temperatura normal- ya intentan andar aunque sin poder evitar tambalearse. La respiración aumenta hasta niveles superiores a la normal en reposo, llegando a los 100 alientos por minuto.

El consumo de energía de estos periodos de actividad se calcula que supone aproximadamente el 80-90% de la energía consumida durante todo el periodo de hibernación.


Cambios metabólicos

La temperatura media del cuerpo de un erizo es de 35ºC, y durante la hibernación desciende hasta unos 2- 5ºC, siendo lo ideal 4ºC, temperatura en la que estudios experimentales han demostrado que la conservación de la energía es más eficiente.

Si el nido no estuviese suficientemente aislado y la temperatura corporal descendiera más, el animal podría morir congelado. Por esa razón suelen despertar cuando las temperaturas son extremas y salen a buscar o
construir otro nido con mejor aislamiento.

La respiración, que se calcula en 25 alientos por minuto en pausa hasta los 50 si está activo, desciende hasta el punto de darse situaciones de apnea –cese de la respiración durante unos minutos-.

El ritmo cardíaco, con una media de 147 pulsaciones por minuto en pausa y 200-280 en momentos de actividad, se limita a tan solo unas 20.


Evita molestarles

Aún hibernando, son animales muy receptivos y sensibles. Cualquier tipo de ruido fuerte o intrusión en su nido les harán despertar. Para ello, consumirán buena parte de sus reservas para producir la energía suficiente para llevar su metabolismo a un estado normal, y son precisamente estas reservas que han utilizado de forma inútil e innecesaria las que podrían ser la clave de su supervivencia más adelante.

Por esa razón, si encuentras un nido de erizo entre los meses de octubre y mayo, no seas curioso y evita husmear por la zona para evitar que, si el nido está ocupado, el erizo pueda sentirse molestado y despierte.


Como ayudarles

Si encuentras un animal en las condiciones siguientes, deberías recogerlo y llevarlo a un centro de recuperación de fauna para que se hagan cargo de él hasta la primavera. Te dejo aquí la guia sobre como actuar en estos casos.

• Crías o jóvenes europeos que durante los meses de septiembre a noviembre, antes de llegar el frio, sean demasiado pequeños, por debajo de los 600gr. Para erizos morunos no tenemos datos estudiados, pero estimamos unos 400gr de peso mínimo. En esa época y con ese peso, no tendrán tiempo suficiente de acumular las grasas necesarias para pasar el invierno.

• Erizos despiertos en pleno invierno. Probablemente sea porque le han destrozado su nido o está enfermo y no puede seguir hibernando.

También puedes ayudarlos colocando nidos o comederos en tu terreno o jardín si sabes que los erizos lo visitan, así tendrán una fuente de alimento extra para acumular grasas o para recuperar peso al despertar, y
un lugar seguro y calentito para pasar el invierno.


Final de la hibernación

Cuando las temperaturas empiezan a ascender y el alimento es más abundante, sobre marzo y abril, poco a poco despiertan de su letargo. Parece ser que los machos despiertan antes que las hembras, aproximadamente con un mes de diferencia.

Es el final de un periodo duro del que no todos logran sobrevivir. Los que si lo hacen, deberán afrontar nuevamente riesgos de atropello, venenos, capturas, predadores… y tal vez, si consiguen sobrevivir a los numerosos obstáculos que humanos y naturaleza les imponemos, en unos meses iniciarán de nuevo el ciclo preparándose para la hibernación.